Parto inducido

M nació hace más de tres meses. Fue un parto poco conectado con mi “ideal de parto” pero en el fondo no me puedo quejar, fue todo muy rápido.

M tenía “fecha de salida” a principios de diciembre, y como toda embarazada con sus ansias no veía el momento de parir… aunque me encontraba tan bien que a veces estaba a gusto con toda mi barrigota.

Dos semanas antes de la fecha empecé con los monitores. Es un rollo el rato que hay que estar allí. En el primer monitor estuve más de 40min porque M estaba más que dormida… y eso que me había comido una chocolatina para sentir sus movimientos. No tuve ni una contracción, con la ilusión que tenía de sentir alguna que otra a esa altura del partido. Después de este primer monitor fui directa al despacho de la gine y me hizo un tacto. Me dijo que tenía el cuello del útero casi borrado y 1cm de dilatación. Salí de la consulta contenta pero a la vez algo frustrada por no haber tenido ninguna contracción. Y así fueron pasando los días y las semanas: entre monitores y NI UNA contracción.

Hacia la semana 41 yo ya no podía más, quería ver a M. Me programaron un parto inducido para unos días después y la alegría fue inmensa, así como el miedo a que pudiera acabar en una cesárea. Por supuesto que mi deseo era entrar en proceso de parto por mi misma, pero viendo el panorama ya me hacia la idea de que me lo tendrían que provocar.

Llegó el día tan esperado, fuimos al hospital a las 8:00h y como había tanta gente no nos pudieron atender hasta las 14:00h, un horror. La ansiedad fue en aumento, así como la mala leche por tener que esperar tanto. Iba a recepción cada hora y preguntaba: “¿para cuándo?” con lo que me contestaban: “no lo sabemos, ya te avisaremos”. Esas horas en la sala de espera os puedo asegurar que fueron mucho más pesadas que las contracciones…

A las 14:00h nos llamaron para ir a la sala de dilatación y allí comienzó toda la aventura. Se presentó poco a poco el personal sanitario. Me tocó una comadrona bastante maja que me explicaba todo lo que iba haciendo.

El proceso empezó por abrir una vía para la oxitocina, la hormona que provoca entre muchas cosas la contracción. Me pusieron a su vez antibióticos porque me salió positivo el estreptococo. Y para terminar me pusieron un gel para ayudar a borrar del todo el cuello del útero.

Empecé a tener contracciones a lo bestia de un momento a otro. Creo que esto es lo peor del parto inducido porque el cuerpo no está preparado, el dolor no es gradual. Estuve una hora con contracciones horrorosas y la comadrona decidió romperme la bolsa. La sensación fue rara, fue mojar toda la camilla, la bata… todo. Decidieron ponerme la epidural aunque llevaba poco dilatado. Vino el anestesista, el papá de M se fue a dar una vuelta y me pincharon. Tuve tan mala suerte que la epidural no me hizo efecto, seguí sintiendo los dolores. Al cabo de una hora pedí que revisaran la anestesia porque seguía con mucho dolor. El anestesista comprobó que no me hizo efecto: me puso una gasa mojada en el vientre y en la cara y sentí frío por igual. Luego me la puso en la pierna y tachan… no sentí nada. La epidural se había ido a las piernas y no el vientre. El anestesista decidió ponerme otra dosis pero nada. Al cabo de un rato vino la comadrona y me hizo un tacto y nos dice: “estás de parto”. El papá de M y yo nos miramos y nos emocionamos. ¡M ya estaba a punto de salir!

Nos llevaron a la sala de parto, allí estuve un rato esperando a la ginecóloga y a la comadrona. Las contracciones eran terriblemente fuertes, sentía que M salía y yo tenía que aguantarme los pujos. Llegó la gine, hizo un tacto y vio que M ya se asomaba, invitó al papá a que tocara la coronilla y empezó el parto más rápido que conozco. En dos contracciones M salió, sin episiotomia y casi sin esfuerzo ya que pude controlar muy bien el pujo por no tener anestesiado el vientre.

M salió muy bien, sana y con los ojos muy abiertos. Yo feliz y contenta y con una meta: el próximo parto sin epidural.

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3 comentarios en “Parto inducido

  1. ¡Hala qué valiente! El próximo sin epidural. Es cierto que muchas madres comentan que total si esperas hasta el último momento para poner la epidural ya son muy pocos los dolores que te ahorras con lo cual, seguro que más de una comparte tu pensamiento.

  2. Te ha salido bien a pesar de los mínimos percances 🙂 A mí me pusieron oxitocina pero no dilaté absolutamente nada y comparto tu opinión acerca los dolores de las contracciones inducidas, son HORROROSAS!

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