Burocracia

El fin de semana pasado fuimos a visitar a unos amigos que acaban de tener trillizos: sí, trillizos… madre mía, yo con una no doy abasto no quiero imaginarme con tres a la vez. Los peques han nacido prematuramente, como era de esperar, pero van evolucionando muy bien. 

Al ser donante de leche me ofrecí donarla in situ y me encontré con una cuestión de lo más absurda: “no puedes donar porque eres de otra comunidad”. Total que me quedé con las ganas de ayudar a los trillizos y tener que tirar mi leche… sí, sí, tirarla porque cuando se tiene excedente pero no los medios para guardarla lo que queda es tirarla. Es una pena pero es así… la maldita burocracia.

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Taller de lactancia

Cada jueves por la tarde M y yo nos vamos al taller de lactancia de mi pueblo… sí, vivimos en un pueblo pequeño desde agosto del año pasado, huyendo de la gran urbe.

Pues bien, el taller abarca una serie de temas, desde la propia lactancia hasta cómo limpiarles las orejas… Estamos encantadas de ir, nos hemos juntado unas cuantas mamis y estamos dos horas hablando de mil cosas. Pienso que es un espacio genial para sacar dudas y principalmente para relacionarse. En nuestro caso estamos las dos solitas porque los abuelos y lo tíos viven lejos y el papá está todo el día trabajando, así que los jueves son esperados con mucha ansiedad.

No sé qué posibilidades hay en cada ciudad, pero si tenéis la oportunidad de ir a estos talleres os lo recomiendo. Sé que no hay en todos los sitios y que algunos no funcionan tan bien. Realmente me siento privilegiada por estar viviendo en un sitio pequeño, lleno de mamis con bebés y que el ambulatorio funciona la mar de bien. 

Sin ánimo de polemizar

Esta mañana, como cada mañana desde hace una semana, dejo a M en un colchón y le pongo Pocoyo mientras me lavo la cara y me cepillo los dientes. Nunca me ha gustado el recurso de la tele pero veo que se hiptoniza rápidamente y me permite hacer un par de cosas sin el agobio de dejarla sola llorando. Suelo ponerle un capítulo en el cual Pocoyo y sus amigos hacen una tarta. El episodio me pareció muy acorde a los más peques: pocas imágenes, pocos personajes, timming lento… digamos que no bombardean con estímulos, cuestión que me horroriza porque no soy partidaria a tanta información en poco tiempo.

La cuestión es que esta mañana decidí poner otro vídeo y encontré uno en el que se suben a un tobogán. El capítulo parecía gracioso pero en un determinado momento Pocoyo no se animó a subir al tobogán porque le daba miedo. La voz en off le señala que podría tener miedo y Pocoyo dice que no (cuando era evidente que sí). Me quedé pensando en cómo hay una tendencia a negar las emociones, como si fuera algo malo. Pienso que lo más lógico sería aceptar que el personaje tiene miedo y pedir que alguien le acompañe, que pudiera compartir ese momento de inseguridad. El capítulo acaba siendo así, pero manejado de otra manera, es Pocoyo quien acompaña al elefante que tiene miedo… es decir, que se tiene que armar de valor para acompañar a otro que tiene miedo.

No sé si es que le doy demasiada importancia al asunto o qué pero pienso que es importante que los niños puedan expresar sus emociones sin sentirse infravalorados por no poder hacer una cosa u otra… de hecho pienso que se es muy valiente cuando se pueden reconocer las emociones.

Crianza con apego

Una vez por semana voy al taller de lactancia donde yo vivo. Abarcamos muchos temas, desde la propia lactancia hasta cómo organizarse en casa… el asunto de crianza con apego siempre me ha llamado la atención, posiblemente por la profesión y actualmente por mi papel de madre novata.

Os pongo un video interesante, sobre todo por la visión del dr. Gonzalez, un profesional el cual comparto muchas ideas. Me ha parecido muy buena la reflexión sobre la frustración. A ver qué os parece.

Bebé de 4 meses

Tener un bebé pequeño es genial pero echo de menos poder descansar cinco minutos en el sofá o conectarme a internet sin estar pendiente de si M está dormida o no. Estos últimos días M va cambiando de ritmo: duerme más por la noche pero de día no hay cómo hacerle dormir. He notado también que está más irritable, no sé si es cuestión del sueño o la posibilidad de que le esté saliendo algún diente… me da penita que pudiera ser algún diente… ¡es tan pequeña!

Otros de los cambios que voy notando, cerca de sus 4 meses de vida, es que ya no le mola nada estar tumbada. Antes el parque infantil (ese que tiene muñequitos colgando y que hace música) era mi salvación, pero ahora tengo que buscar otros entretenimientos porque es ponerla allí tumbadita y se pone hecha una fiera.

¿Podéis darme ideas de cómo entretener a un bebé de 4 meses?